Cuando los monos utilizan el bosque como farmacia

¿Ha visto alguna vez a su gato o a su perro comer hierba para facilitar la digestión? Esto se llama zoofarmacognosia o, más comúnmente, automedicación animal. Muchas especies silvestres utilizan sustancias naturales para prevenir y controlar enfermedades o repeler parásitos.

Esta práctica, que puede tener por tanto funciones profilácticas o terapéuticas, incluye una gran variedad de comportamientos, como el consumo de plantas medicinales, la geofagia o la aplicación de sustancias en el cuerpo. Por ejemplo, muchas especies consumen tierra para adquirir minerales esenciales, pero también para facilitar la digestión.

En los mamíferos, la zoofarmacognosia es bien conocida en los primates, pero también se observa en elefantes, osos, alces y varias especies de carnívoros.

En el Laboratorio de Primatología de la Universidad Estatal de São Paulo (UNESP), en Brasil, nuestro equipo estudia la ecología del comportamiento del tití león negro o de rabadilla dorada (Leontopithecus chrysopygus). Se trata de un pequeño primate latinoamericano, endémico de la selva atlántica brasileña y actualmente en peligro de extinción.

Un tamarino león negro.
Olivier Kaisin, Author provided

Una parte de este proyecto, que es el objeto de mi tesis, se centra en el estudio de las respuestas fisiológicas y de comportamiento de los tamarinos a la fragmentación y la disminución de la calidad de su hábitat.

Una expedición a Brasil

En el campo, seguimos a varios grupos de tamarinos dentro de diferentes fragmentos del bosque atlántico para recoger datos de comportamiento y muestras fecales para su posterior análisis hormonal. Normalmente, nos despertamos al amanecer y seguimos a los titíes desde que salen del lugar donde duermen hasta que se van a dormir, un poco antes de la puesta de sol.

Durante uno de estos seguimientos, pudimos observar cómo los individuos de un grupo frotaban su cuerpo con el tronco de un árbol cubierto de resina. Al principio pensamos que estaban marcando su territorio, un comportamiento bastante común en esta especie. Pero pronto nos dimos cuenta de que era algo más. Se frotaban colectivamente la zona del tronco de la que emanaba la resina y también se recubrían el pelaje con ella. Nuestro primer instinto fue grabar la escena y tomar muestras de la corteza y la resina para identificar la esencia del árbol.

Cuando llevamos la muestra de corteza a nuestra familia local, que nos acoge durante nuestras campañas de campo, la anfitriona reconoció inmediatamente el peculiar olor de este árbol, que los lugareños llaman cabreúva. En efecto, la resina que produce tiene un aroma muy amaderado con tonos de canela, clavo, miel y pino. Nuestro experto en botánica confirmó más tarde que se trataba de una especie de cabreúva, Myroxylon peruiferum, un árbol muy conocido en la medicina tradicional por sus propiedades curativas,…

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Auteur: Olivier Kaisin, PhD Student, Université de Liège

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