Un parásito canino podría ayudar a combatir cánceres incurables

Los cánceres siguen siendo la segunda causa de muerte en el mundo, a pesar de las mejoras en el tratamiento de los pacientes.

La gravedad de estas enfermedades radica en su gran diversidad. Mientras que algunos cánceres se tratan eficazmente con cirugía, quimioterapia y radioterapia, otros responden mal o no responden en absoluto a estos métodos. Por ello, mejorar el tratamiento de estas dolencias es un reto importante para el sistema sanitario.

Desde hace varios años, el desarrollo de inmunoterapias, que consisten en utilizar diversos componentes del sistema inmunitario para luchar contra los tumores, es una vía prometedora para lograr este objetivo.

Algunas de estas técnicas utilizan virus modificados, que causan efectos adversos en muchos pacientes. Para superar el problema, nuestro equipo estudió la posibilidad de emplear en su lugar un microorganismo no patógeno para el ser humano, el parásito Neospora caninum. Los primeros resultados, obtenidos en ratones, son muy alentadores.

Primeras inmunoterapias: un impacto positivo

A diferencia de la quimioterapia y la radioterapia, que impiden la multiplicación de las células tumorales pero tienen graves efectos secundarios (porque también atacan a las células no cancerosas del cuerpo), la inmunoterapia estimula el sistema inmunitario del paciente para que luche contra el cáncer de forma más específica.

Este enfoque aprovecha diferentes estrategias, desde el uso de anticuerpos que se dirigen específicamente a las células cancerosas o impiden que estas inactiven el sistema inmunitario (denominados inhibidores del punto de control inmunitario), hasta la utilización de microorganismos vivos que inducen una fuerte respuesta inmune para destruir las células tumorales.

Estos métodos inmunoterapéuticos se han utilizado desde 2001 para tratar el melanoma: el desarrollo del primer anticuerpo inhibidor del punto de control inmunitario, el ipilimumab (nombre comercial: Yervoy), ha permitido que más del 53,6 % de los pacientes tratados sobrevivan 2 años. El ipilimumab reconoce una proteína (CTLA-4) que desempeña un papel en la inactivación de las células T, células inmunitarias que despliegan actividad antitumoral, entre otras cosas. Al unirse a esta proteína, el ipilimumab impide que inactive los linfocitos T, que pueden entonces proliferar.

En 2015, otro avance en el tratamiento del melanoma permitió reducir los tumores y aumentar la supervivencia de algunos pacientes afectados por la enfermedad. Esta estrategia se basa en el uso de el virus del herpes simple tipo 1, modificado para multiplicarse en las células tumorales y provocar su muerte (nombre comercial: Imlygic). Este virus también ha sido modificado para producir una proteína humana que estimula la respuesta inmunitaria antitumoral.

Las inmunoterapias podrían ser la clave para tratar cánceres actualmente incurables por ser refractarios a las terapias antitumorales existentes. Algunos ejemplos son…

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Auteur: Arthur Battistoni, Doctorant, équipe BioMAP UMR ISP 1282, Université de Tours

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